Miércoles, 05 Febrero 2020 16:31 Escrito por DIOGENES DIAZ CARABALÍ
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Muchas leyes

Tenemos muchas leyes, pero pocas se cumplen. En Colombia, las normas son aplicadas de acuerdo a las conveniencias, incluso se crean específicas para favorecer a determinados personajes. No puedo olvidar que un gobernador, hoy senador del cauca, reformó los requisitos de una entidad para ajustarlos al nombramiento de un amigo suyo. El caso más reciente es la llamada ley Andrés Felipe Arias, hecha para favorecer al personaje que despilfarró, en el gobierno de Álvaro Uribe, más de  280.000 millones de pesos destinados a los campesinos.

La misma constitución, que presidente y congresistas juran defender, es reformada constantemente. Cada periodo de sesiones es un atentado contra la Carta Magna. Cada mandatario piensa que está mal hecha a pesar de que se hace elegir bajo sus paradigmas y mandatos. Eso de la norma de normas, porque los códigos son aplicados según la percepción del juez, según el saber y entender de los juristas.

 Sin duda, para muchos como yo, la jurisprudencia es asunto de un cochino, no óbice, para realizar comparaciones, me entero que en Canadá, una infracción de tránsito puede culminar en arresto. Es decir, si tienes “un parte”, debes pagarlo en el término que allí se establece (no superior a 36 horas); de no hacerlo, es arrestado de inmediato, y no quedará en libertad hasta no efectuar el pago, con el correspondiente registro de antecedentes. Tener un registro de antecedentes te impide, por ejemplo, aspirar a ser parte de las fuerzas armadas o de policía, aspirar a un cargo en el estado, aspirar a ser conductor de un vehículo de transporte público, aspirar a conducir un tráiler, etc. Otro ejemplo: una persona sorprendida haciendo un graffiti en edificio público o privado es detenido por daño a propiedad ajena, su sentencia pude ser de, como mínimo, tres días; las consecuencias van más allá: no puede trabajar en construcción, de igual forma no puede ser empleado público ni pertenecer a las fuerzas armadas y de policía, y es obligado a recibir tratamiento terapéutico (psicológico).

Revisando un poco sus códigos, son normas sencillas, puntuales, sin diéresis, su aplicación es breve y de inmediato cumplimiento. Como resultado se tiene una sociedad disciplinada, ordenada, los automóviles no cuentan con sistema de alarma ni vidrios polarizados, los parqueos son fuera de los edificios, a nadie se le ocurriría hurtar un auto, los peatones respetan las señales de tránsito, los conductores saben de su responsabilidad al conducir un vehículo que en un momento dado se puede convertir, de sistema de transporte, en un arma letal.

Tomo a Canadá en forma aleatoria como ejemplo, porque muchos países poseen un sistema de justicia, que tiene mucho que ver con su desarrollo, con su civilidad, del cuál estamos muy lejos, y pagamos las consecuencias.

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