Sábado, 21 Diciembre 2019 19:05
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Los perjuicios a Pitalito, Isnos y San Agustín

 

Escribe Gabriel Calderón Molina

En mayo de 2mostraba muchas de las fortalezas para el desarrollo del turismo en el país. Esta publicación ignoró las016, la revista Semana publicó una separata con el nombre de ‘Colombia Desconocida’, que  fortalezas turísticas del Huila. Sólo dijo que las inversiones para mejorar nuestra oferta turística era la contratación que se había hecho de la pavimentación del Circuito Turístico, que facilitan la movilidad entre los sitios turísticos de Pitalito, Guacacallo- La Laguna- Salto de Bordones- Parques arqueológicos de Alto de las Piedras y Alto de Los ídolos, y en San Agustín,  los Parques Arqueológicos de Obando y Mesitas  y El Estrecho.

 

Gran equivocación de la revista. Pues los contratos que hace cuatro años fueron adjudicados por el gobierno departamental para ser ejecutados en ocho meses, todos, salvo el tramo Guacacallo - La Laguna a cargo del Ing. Luis Alberto González, se han incumplido, incluida la construcción del nuevo puente sobre el Magdalena,  sin que autoridad regional alguna, fiscal, penal y administrativa, haya intervenido. Así se desprende del informe de la Contraloría General de la Republica publicado por este periódico el pasado 6 de este mes, en donde, además, pone en evidencia otros casos de enormes despilfarros en el Huila de recursos públicos atribuibles a la corrupción.

 

 Sobre los incumplimientos de pavimentación del Circuito Turístico en los años 2017 y 2018 escribí varias columnas que fueron publicadas en este periódico. Incluso en una de ellas, basado en datos publicados por Caracol - Neiva y una conversación telefónica con la víctima refugiada en Cali, me referí a las amenazas que sufrió una líder comunitaria de Isnos por denunciar el retraso inaudito de la ejecución de las obras. Estoy seguro que detrás de esos contratos, y muchos otros, hay una corrupción silenciosa. Hablando hace algunos meses con un amigo de San Agustín sobre este caso, me contó que en una oportunidad le preguntó a uno de los contratistas por las razones del incumplimiento con las obras. La respuesta fue que todo se había vuelto difícil desde el momento en que había tenido que entregar duras mordidas a altos funcionarios de la gobernación.

 

Lo cierto es que el Huila ha sido un departamento víctima de la corrupción casi por   dónde se le mire. Los órganos de control pareciera  que fueran unos aliados de las actuaciones inmorales de contratistas e interventores. A los gobiernos, departamental y municipales que inician este primero de enero su mandatos tienen allí uno de los prioritarios retos por resolver y hacer sancionar como lo manda la ley a los responsables.

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