Jueves, 23 Julio 2020 00:27 Escrito por COMUNICACIONES DE LA CAM
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Primer registro de felino melánico en el Huila

El felino presenta una extraña condición genética llamada melanismo, en la que los especímenes presentan una mutación en su ADN que produce un exceso de acumulación del pigmento llamado melanina.

Gran sorpresa causó, al interior de los integrantes del grupo de monitoreo comunitario Huellas del Macizo de San Agustín, descubrir en un nuevo registro fotográfico, un pequeño felino, de color oscuro, muy diferente a los tigrillos que se han reportado en el área del Parque Natural Regional Corredor Biológico Guácharos-Puracé.

Aunque al principio, el grupo de monitoreo no reconoció el animal que quedó registrado en una de las cámaras trampas, tras un análisis realizado por el equipo de biólogos de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena-CAM, se logró establecer que obedece a un individuo juvenil de la especie amenazada Leopardus tigrinus, conocido también como oncilla o tigrillo lanudo.

“Realmente fue sorprendente que al revisar los videos y fotografías encontramos un tigrillo muy diferente a los que usualmente vemos en las cámaras de fototrampeo, pues éste es de menor tamaño y su coloración muy oscura”, señaló Héctor Males, representante legal de Huellas del Macizo.

Pero en este caso, además de ser una especie nueva en distribución para la zona y que se encuentra en estado vulnerable (Vu), de acuerdo a la lista de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN, el individuo presenta una extraña condición genética llamada melanismo, en la que los especímenes presentan una mutación en su ADN que produce un exceso de acumulación del pigmento llamado melanina y genera que su coloración habitual, caracterizado por un dorso es de color amarillo con patrones longitudinales de manchas bordeadas de negro, pase a ser totalmente oscura.

“Esta especie de felino es vulnerable a la extinción, tanto a nivel mundial como en nuestro país, y se estima que su población promedio es de 10.000 individuos en el planeta, y que la tendencia es decreciente, y esto se debe a factores como la expansión agrícola, la cacería, la tala, entre otras presiones que han llevado a la reducción de sus poblaciones”, sostuvo Katherine Arenas, bióloga de la CAM.

Conservación de la especie

La oncilla o leopardo tigre es el felino más pequeño de Colombia, alcanza una longitud de entre 39 y 78 centímetros; se alimenta de roedores y aves; es de hábitos solitarios con actividad nocturna y crepuscular y tiene una distribución restringida a los páramos y bosques nublados.

En Colombia, el principal problema de conservación de la oncilla, es la ampliación de la frontera agrícola y la tala indiscriminada.

La CAM, a través del Plan de conservación de las especies de fauna amenazada, ha implementado como estrategia el monitoreo comunitario de la biodiversidad, a través de la cual se han conformado 16 grupos, integrado por 248 campesinos, quienes se han convertido en apoyo fundamental para garantizar la conservación y el reconocimiento de especies como la oncilla, el oso de anteojos, la danta de montaña, el puma, entre muchos más.

“Adicionalmente, se vienen desarrollando estrategias de educación ambiental y conservación de la biodiversidad, dirigidas a las comunidades que cohabitan con las especies amenazadas y que propenden por su protección; estos registros dan muestra de la recuperación de las especies en la zona, pero también de la efectividad de las acciones de conservación que se han adelantado por más de una década en esta área protegida”, indicó Bertha Rojas Peña, coordinadora del PNR Corredor Biológico Guácharos-Puracé.

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