Sábado, 26 Enero 2019 00:00 Escrito por
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Con notas de dolor por la trágica desaparición del joven Jarlinson Salas Rojas, asesinado por desconocidos en la vereda Gramalote de Saladoblanco, se cumplieron sus exequias con actos religiosos en el templo parroquial de Oporapa.

Acompañado de una multitudinaria caravana de motociclistas que hicieron el cortejo fúnebre desde su casa en la vereda El Tablón hasta el cementerio local.

Tanto en la eucaristía como en el cementerio, clamaron al cielo porque los asesinos caigan en poder de las autoridades y paguen el horrendo crimen con el que apagaron un joven lleno de ilusiones.

Paz en la tumba de Jarlinson, dijeron sus amigos y familiares que pidieron a las autoridades prontos resultados de sus investigaciones.

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