Domingo, 10 Noviembre 2019 00:00
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Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.

 

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.

 

Cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

 

Desechemos, pues, las obras de las tinieblas.

 

Todo aquel que se prepara para competir se abstiene de todo;  ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire; sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

 

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

 

Esforcémonos por conocer a Jehová.

 

Heb.12:1,2   Lc.9:23; 14:33   Ro.13:12  I Co.9:25,27   Fil.3:13,14 Os.6:3

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