Martes, 02 Febrero 2021 12:02 Escrito por
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Se nos conoce por nuestros frutos

 

El SEÑOR, el SEÑOR, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad.

Os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor.

Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.

La sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía.

El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante.

Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.

 Por tanto, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el fruto precioso de la tierra, siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía. Sed también vosotros pacientes; fortaleced vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca.

    Gal. 5:22   Ex.34:6   Ef.4:1,2;32   Stg.3:17   I Co.13:4   Gal.6:9   Stg.5:7,8

Visto 67 veces Modificado por última vez en Miércoles, 03 Febrero 2021 01:06

1 comentario

  • Enlace al Comentario Eliecer Yambal Miércoles, 03 Febrero 2021 13:01 publicado por Eliecer Yambal

    Señor, creer en Ti, me da la gracia de contemplar y vivir la experiencia de un día nuevo. Hoy me invitas a contemplar con ojos nuevos. Amén
    HERMANOS:
    Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado, y habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron:
    «Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, ni te desanimes por su reprensión;
    porque el Señor reprende a los que ama
    y castiga a sus hijos preferidos».
    Soportáis la prueba para vuestra corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues ¿qué padre no corrige a sus hijos?
    Ninguna corrección resulta agradable, en el momento, sino que duele; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.
    Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, no se retuerce, sino que se cura.
    Buscad la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor.
    Procurad que nadie se quede sin la gracia de Dios, y que ninguna raíz amarga rebrote y haga daño, contaminando a muchos.

    Palabra de Dios

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