Jueves, 17 Diciembre 2020 05:00 Escrito por
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En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, mas el que refrena sus labios es prudente

 

Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira;

 Mejor es el lento para la ira que el poderoso, y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad.

 Porque todos tropezamos de muchas maneras. Si alguno no tropieza en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

 SEÑOR, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios.

 Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas, el cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en su boca y quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a aquel que juzga con justicia;

 Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón.

 En su boca no fue hallado engaño; están sin mancha.

 Pr.10:19 Stg.1:19 Pr.16:32 Stg.3:2 Mt.12:37 Sal.141:3 I P. 2:21-23 He.12:3 Ap.14:5

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