Lunes, 23 Noviembre 2020 03:36 Escrito por
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Cristo sufrió

Hecho perfecto por medio de las aflicciones.

Jesús dijo a sus discípulos: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

Lleno de angustia oraba más intensamente, y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Me rodearon ligaduras de muerte, me encontraron las angustias del seol;  angustia y dolor había yo hallado.

El escarnio ha quebrantado mi corazón y estoy acongojado.
Esperé a quien se compadeciera de mí, y no lo hubo;  busqué consoladores, y ninguno hallé.

Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien quiera conocer. ¡No tengo refugio ni hay quien cuide de mi vida!

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en sufrimiento; y como que escondimos de él el rostro,  fue menospreciado y no lo estimamos.

Heb.2:10   Mt.26:38, 39       Lc.22:44   Sal.116:3; 69:20; 142:4   Is.53:3

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