Viernes, 10 Enero 2020 22:16 Escrito por
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Diálogo entrópico o filosofía del caos: Aproximación al universo estético de Javier Chinchilla

Escribe: MIGUEL CABEZAS GÓMEZ 

Escribir sobre la obra pictórica y escultórica de Chinchilla (1970), y salir sin las manos veteadas de tierra e historia es insensato. Más allá del carácter orgánico que compone su creación artística, el pintor problematiza profundamente las consideraciones estéticas impuestas desde los órganos del poder. Su entropía, lejos de ser un barullo de conceptos bailoteando en el vacío, se constituye en el eje central de su expresión plástica. Es el modo en que dialoga con su obra, y esta a su vez, reordena el caos.

La irreverencia que transmite el artista en su producción, es el resultado del universo cultural que lo rodea. Su necesidad por reivindicar la actitud sincera de quien se nutre del arte, apoyado en experiencias cotidianas y rebeldías al sistema establecido, hacen de Chinchilla un artista conscientemente caprichoso y atrevido. Como él mismo indica: despojémonos de tantos formalismos prejuiciosos que adormecen la razón, produciendo larvas amnésicas, obstáculo para una evolución. No le teman a los cambios, seamos fieras y devoremos nuestros caducos cánones esteticistas de la mal formada conciencia de la plástica.

Javier se inicia en el dibujo, y aunque sus brotes artísticos son específicamente figurativos, el desarrollo y evolución de su obra ha encontrado su espacio en la abstracción, ese espejismo natural donde se condensan las ideas, los conceptos y vacilaciones del alma del artista: Su sensorium. Desde esa trinchera propone desbaratar el mundo, para entenderlo y captar su esencia. Trazos fuertes, colores vivos y materiales no convencionales; grandes formatos que invitan al espectador a un diálogo metafísico: encontrarse a sí mismo en la obra. En el momento histórico que vivimos, -el caos, la violencia, la falta de espíritu fraterno y el desamor- la producción artística de Chinchilla es el cable a tierra de una audiencia alienada por el establishment. Son el poder del arte y la razón de la estética, los argumentos que blande Javier para fulminar el tiempo aciago que vive la cultura en su departamento.

El aporte mayor radica en su escultura. Diversidad de materiales, madera, acero, pigmentos, amalgamados en la obra, construyen el universo de la entropía, un trabajo honesto y comprometido, donde el caos articula el concepto, e invita al espectador a la reflexión sobre su realidad, desde el estadio metafísico de la abstracción. El éxtasis de su producción, la expresión tridimensional a través de la codificación personal, y la búsqueda permanente, construyen su tótem. Es el caos hecho arte. Y el alma del artista hecha materia.

 

TOTEM

Nuestra condición humana como hecho evidente en la existencia del hombre; nos remite  interiorizar las facultades y condiciones en que se  gestaron los pensamientos,  imaginarios y actos que motivaron a los individuos a descubrirse y producir una cultura en el trascurrir del tiempo. Un individuo distraído por su cotidianidad es un ser falto de asombro y de percepción.

 La prehistoria nos ilustra un sin número de ejemplos, cómo, el hombre y la mujer  prehistórica, se cuestionaban en su cotidianidad. Abordando la perfección de sus herramientas y armas para la caza en pro de la sobre vivencia. Motivo razonable y perceptible por las condiciones en que se encontraban.

El hombre moderno, es el producto de un océano de causas y efectos de toda una  cosmovisión  universal. Entonces, en ese trasegar, nos hemos distraído evolucionando hacia un género humano del afán y la productividad. Involucionado en el estadio  existencial de lo humano del hombre. Dando paso a la hecatombe de la enajenación. 

Los estadios de una reflexión individual, que pretende producir  conceptos particulares y universales; deben  cobijar la vivencialidad del individuo y su colectivo. Dando origen a un sin número de representaciones de sus pensamientos a través de la gestualidad; connotada en la danza, la música, los ritos, la poesía, la pintura, la escultura y toda una cosmovisión de una realidad  circunscrita en el  infinito viaje por el universo. Este legado de mis antepasados en todo el accionar de la historia del hombre, junto con la convivencia y observación del comportamiento de una homeóstasis de la naturaleza, me conducen, a la mayor de las fuentes de eso que llaman inspiración; para bifurcar mí desarrollo y encuentro con la tridimensionalidad. Acción que me abre nuevos interrogantes más agudos en mi diálogo  mono coloquial. Lucidez a nuevas interpretaciones del tótem de nuestro tiempo, y a la reivindicación de las estructuras mentales  en el espacio, y los  objetos, en su propio y ajeno contexto. La escultura, es mi nuevo y afirmativo paso de mi umbral plástico. En el cual concertaré todo mi sentido de vida. Desarrollando los diferentes estadios y condiciones del difícil pero  excitante   proceso de un encuentro  con el universo supremo de la expresión tridimensional. Razón que me hace recurrir a la diversidad de materiales entre ellos la madera, texturas, pigmentos, metales como el acero;   medios de mi cotidianidad  guiados por  mi codificación personal plástica para configurar las diversas etapas existenciales, personales,  y colectivas dirigidas por el faro calidoscópico del filántropo,  a un constante devenir que invita a la distención de nuestra realidad crudamente enajenada.

 

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