Martes, 24 Octubre 2017 00:00 Escrito por
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La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de lo cual no hay que arrepentirse.

Entonces Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: «Antes que cante el gallo, me negarás tres veces». Y saliendo fuera, lloró amargamente.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.

La sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado.


Me han alcanzado mis maldades y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza y mi corazón me falla.

Quieras, Jehová, librarme;  Jehová, apresúrate a socorrerme.

Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre.

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas.

Hombre, él te ha declarado lo que es bueno, lo que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, amar misericordia y humillarte ante tu Dios.

II Co.7:10  Mt.26:75  I Jn.1:9,7  Sal.40:12,13  Os.12:6  Sal.51:17;147:3  Mic.6:8

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