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19 Septiembre

El periodista empírico vs el periodista profesional

Escrito por  MARÍA CAROLINA ARAÚJO (Estudiante de Comunicación Social. U. de la Sabana)

 

A propósito del artículo “sobre algunas mentiras del periodismo de Leila Guerrero”.

 

 

 

En el mundo de la comunicación, especialmente en el del periodismo, siempre hay tensiones en el aire basados en los siguientes cuestionamientos y en algunos otros. ¿Quiénes son mejores? ¿Los que han estudiado periodismo o los que lo aprendieron por la experiencia? ¿Quiénes deben trabajar en los medios? ¿Quiénes tienen un mayor criterio? O ¿Quiénes generan más opinión? La respuesta no la sé. Pero puedo hablar de ciertas reflexiones relacionadas con el tema.

 

Es cierto que el desafío es grande. No es fácil competir en un medio en donde no se exige una profesión. Ésta se reconoce como un oficio que es derecho de todos los ciudadanos según la Constitución Política de Colombia. Pero ese hecho también es un desafío. Es un desafío para todos los que la estudiamos de demostrar que esos años dentro de una universidad sirvieron de algo. Que no es sólo un título, sino que es un conjunto de responsabilidades no sólo hacia nosotros mismos sino hacia la sociedad.

 

Es cierto, no les diré mentiras, para ser periodista no se necesita haber estudiado en alguna universidad o colegio que enseñen las teorías de la comunicación, los principios básicos de los medios o las formas de redacción. Todos esos conocimientos se pueden ir aprendiendo dentro del mismo campo laboral. Hay que entender que éste “oficio” es más de pasión y talento que de aplicación.

 

“Yo soy periodista, pero no sé nada de periodismo” de autoría de Leila Guerrero que escribe dentro del Malpensante. Tengo que decir que es una de las frases más acertadas que he leído teniendo en cuenta que muy pocos saben realmente qué es el periodismo en su totalidad o cuáles son todos sus fundamentos. Ese montón de reglas que uno se termina aprendiendo de memoria, cómo hacer esto o lo otro, sólo sirven para crear un criterio sobre los medios masivos. Terminas diciéndote a ti mismo, se equivocaron con eso, o tal vez debieron haber hecho aquello. La verdad es que a la hora de escribir esos estilos o tendencias que aprendiste sólo se quedan en eso. Pues cada uno termina elaborando su propio estilo a la hora de elaborar sus textos. Por ejemplo Leila que admite nunca haber estudiado nada al respecto “…no pisé jamás un instituto, escuela, taller, curso, seminario o postgrado que tenga que ver con el tema…”. Y, personalmente, pienso que su estilo es fantástico.

 

“…En todo caso, una cosa sí sé, y es que la universidad no salva a ningún periodista del peor de los pecados: cometer textos aburridos, monótonos, sin climas ni matices, limitarse a ser un periodista preciso y serio…” Es cierto lo que afirma Guerrero, puesto que todos somos humanos que simplemente estamos (lamentablemente) ejerciendo un oficio. Algo que debo admitir que me llena de tristeza. Pero debo decir que la universidad sí nos da los fundamentos, entender el por qué estamos haciendo esto y sobretodo entender que las palabras son un poder y una responsabilidad social grande. Nos educan y nos enseñan sobre lo qué no se debe hacer y sobre esos errores de los que habla Leila Guerreo. Lo importante es que nosotros lo entendamos. Cada uno de los periodistas. El conocimiento siempre está allí, sólo hay que buscarlo y no sólo aprenderlo sino comprenderlo. Como verán no estoy diciendo cuál periodista es mejor. Lo que sí puedo decir es que el aprendizaje se da de diferentes formas, lo importante es saber qué hacer con eso. Ya sea por medio de una universidad o por medio de la experiencia. La responsabilidad que tienen absolutamente todos los periodistas empíricos o profesionales es ofrecerle a su audiencia, información que los haga ciudadanos activos y partícipes de la sociedad.

 

Otro tema que está en el aire que también es mentira, es que los periodistas informan bajo su criterio propio. No es algo que la gente no sepa. Todo el mundo sabe que los medios audiovisuales se tomaron la información como un producto comercial. Los mismos dueños de estos canales de comunicación son empresarios y no periodistas. ¿Qué clase de criterio se le puede exigir a una persona dedicada a los negocios? Pues precisamente que la información venda mas no eduque. Entonces qué se considera mala noticia. “Las malas noticias empiezan a la hora de revisar las ventas” afirma Leila. Y está en lo cierto.

 

Ahora los medios impresos, la prensa escrita han sufrido al respecto. ¿Por qué ahora hay tanto espacio dedicado a las fotos y no al texto? Porque a la gente ya no le gusta leer. ¿Por qué seguimos mal acostumbrando a nuestros lectores? Es la hora de que empiecen a despertarse, no dejar que los medios piensen en nosotros como personas pasivas, sino que le metan conocimiento a las noticias, a las crónicas o reportajes. Hablando no sólo como periodista sino como ciudadana me gustaría ver más elaboración dentro de lo que veo, escucho o leo.

 

Estas son algunas de las apariencias del periodismo. Algunas mentiras que nos decimos algunos y la verdad sobre la información que les estamos brindando. Lo bueno que surge de esto es el entendimiento que espero lograr en quienes lean esto. Para que luego no teman en exigir calidad en la información y que todos aquellos que se hacen llamar periodistas entiendan sus responsabilidades.

Tomando portal http://www.tvnoticias.com.co/

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