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06 Septiembre

Pongamos toda nuestra confianza en Dios.

Escrito por 

 

Toma esta palabra y no olvides que Jesucristo es nuestro único y suficiente Salvador

 

Hermanos en Cristo. Los invito para que desde cada uno de los lugares donde nos encontremos, oremos al Señor por las necesidades de nuestros hermanos en todo el mundo, especialmente de aquellos que padecen enfermedades, (cáncer) u otras afecciones. Son innumerables los hermanos que me escriben pidiendo oración por su sanación, relatando cuadros realmente dolorosos.

 

Si usted y yo, oramos por la misma petición o súplica al Señor, estoy seguro que Él nos escucha y ayudaremos a calmar el dolor de estos hermanos, muchos de ellos postrados, agobiados y hasta sin esperanza.

 

Quiero recordar que, para cada caso, es menester doblar nuestra rodilla, humillarnos ante el Creador, pedir perdón por nuestros pecados y perdonar a quienes necesiten nuestro perdón.

 

-Y cuando estéis de pie orando, perdonad si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas- Marcos 11:25

 

Es importante poner toda nuestra confianza (fe) en Dios nuestro Padre, sin dudar un solo instante, es decir conectando nuestra mente en el Señor, para alcanzar la promesa, “Tened fe en Dios”, no dudando en el corazón, sino creyendo que lo que estamos hablando así es y lo obtendremos, porque todas las cosas por las que oremos y pidamos al Padre creyendo que las recibimos, las recibiremos. (Marcos 22,23 y 24).

 

En consecuencia, hermanos, hecha esta reflexión, procedamos a orar al Señor, con nuestra voz sincera, salida del corazón.

 

Padre Todopoderoso, te damos gracias por darnos la vida y todo lo que tenemos, gracias por nuestra salud y bienestar. Gracias Señor por acercarnos con nuestra voz de consuelo a través de este medio, a todos nuestros hermanos que padecen los rigores de una enfermedad. A ellos los declaramos hoy en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, totalmente sanos.

 

Declaramos que todas esas apariencias, son solo sombras del enemigo para apartarnos de la bondad de Dios. Declaramos estas sombras y apariencias fuera de nuestro cuerpo y de nuestra mente, y damos gracias al Padre, a nuestro Creador, por devolvernos la luz, la tranquilidad, la paz en el corazón y la confianza en todo. Oh Señor Jesús, gracias por escucharnos y por hacernos perfectos, como perfecta es Tu creación. Gloria a Dios.

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