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01 Octubre

Síntesis historiográfica sobre los orígenes de la ceiba símbolo de la independencia republicana

Escrito por  HUMBERTO MONTEALEGRE SANCHEZ, Historiador

 

“Los documentos de rigor historiográfico hablan por sí solos”

La historia de la siembra del árbol como símbolo de la libertad nace en la Francia revolucionaria. El árbol significa el adiós a un viejo mundo y el nacimiento de uno nuevo. De ahí que simbolice la libertad del hombre y de los pueblos neogranadinos de la tiranía colonial española.

La “historia oficial” de la “Ceiba símbolo de la Libertad” de El Gigante tiene dos referentes sin ningún rigor historiográfico. El primero está relacionado con el relato literario titulado “Mi Autobiografía, Habla La Ceiba de la Libertad”, de don Abel Díaz Manrique que textualmente dice:

       (…) Me llamo Ceiba (…). Algún día, a mediados del siglo pasado (XIX), el general José Hilario López se encontraba en casa de Félix Borrero, en esta ciudad, departiendo con varios amigos, cuando recibió informes de Bogotá según las cuales se le había designado Presidente Titular de la República de Colombia. En esta reunión se encontraba, entre otras distinguidas personas, doña Antonia Montalvo, matrona a quien el General profesaba gran estimación, y dirigiéndose a ella le dijo: Bueno doña Antoñita, ahora que soy presidente de Colombia, ¿qué pedís especialmente? Ella respondió: si algún precio os merezco, si algo queréis hacer a favor de la patria y sus gentes, de vuestra conciencia y de mí, os pido la libertad de los esclavos. Un mes más tarde en la ciudad de Bogotá se sellaba la libertad de los esclavos por ley sancionada por un ilustre y pundonoroso hombre (…). Como en el solar de la casa de don Félix me hallaba yo diminuta todavía, me trasladaron ese mismo 5 de octubre y me sembraron acá donde ustedes me ven hoy ya crecida (…), para entonces tendría unos 5 años[1]. El general López se posesionó como presidente el 1 de abril de 1849 y la ley de la libertad de los esclavos se aprobó el 21 de mayo de 1851, es decir, 2 años después. Esta versión presenta serias inconsistencias temporales.

En la segunda versión don José Manuel Silva Gutiérrez en alusión a la biografía de Félix María Borrero Muñoz hace la siguiente descripción:

Fue amigo personal del General José Hilario López y esto influyó para que Félix María organizara en el Gigante una fiesta para conmemorar la libertad de los esclavos y entre los números del programa estaba sembrar un árbol en la plaza principal. Reunidos el 5 de octubre de 1851 el cura párroco Manuel Fontal, doña Antonia Montalvo Trujillo, hermana del prócer José Miguel, Griselda Vega de Borrero, Manuel Teodoro Silva, Fructuoso Cabrera, Antonio Poveda Manrique, Dorotea Vega, Antonio Borrero Poveda, autoridades civiles y numeroso público. Don Félix María arrancó una ceiba de 60 centímetros de altura del solar de su mansión para ser sembrada en la mitad de la plaza y cumplió así los deseos de los giganteños[2]. Cómo entender, comprender y explicar que el mayor esclavista para la época en El Gigante fuera a resembrar el árbol en homenaje a la abolición de la esclavitud, cuando ni siquiera había dado libertad a sus propios esclavos.

Estos referentes no tienen soportes documentales, presentan además contradicciones, desaciertos y falsedades. Al estar viciados, no tienen credibilidad y por lo tanto, carecen de validez historiográfica. Cualquier entendido en temas historiográficos los descarta, por cuanto chocan con los reales hechos históricos. Estas versiones son por el contrario, creaciones producto de la inventiva y la ficción que hacen parte de la “historia rosa” que en nada contribuyen a la memoria e identidad de los pueblos.

La historia de los acontecimientos se escribe con base en fuentes documentales. La mirada más antigua a este insigne árbol está registrada en el periódico del Alto Magdalena, resultado de la visita que hiciera José María Rojas Garrido como gobernador de la provincia de Neiva el 20 de junio de 1856 al distrito parroquial de El Gigante. En el informe describe la plaza “como espaciosa y limpia, teniendo en la mitad un ceibo” [3].     Esta lectura sugiere para la época un árbol de una buena contextura o corpulencia. La pregunta es: Describiría Rojas Garrido como un “ceibo” a un incipiente arbolito que fuera resembrado de 60 centímetros, supuestamente en 1851, en un espacio tan amplio como la plaza del poblado, cuando 4 largos años después, es decir, en junio de 1856 escasamente tendría 1 metro de altura?. Aquí las fuentes documentales hablan por sí solas.

José María Rojas Garrido por su cercanía personal e ideológica con el General José Hilario López fue uno de los más fogosos proponentes de la Ley de los esclavos.  Como representante de la Provincia de Neiva sometió a consideración del Congreso de la República el 7 de marzo de 1851 un proyecto legislativo en el que se ponía fin a la esclavitud el 20 de julio del mismo año, aprobación que definitivamente se diera el 21 de mayo y, empezara a regir desde el 1 de enero de 1852[4]. Ahora de haber sido resembrada la ceiba en 1851, Rojas Garrido muy seguramente le hubiera dado el crédito de “ceibo símbolo de la libertad de los esclavos” en aquel informe de la visita de 1856, lo que no ocurrió.   Razón tuvo Rojas Garrido al no referirse en este informe al ceibo como “símbolo de la libertad de los esclavos”.  Este es un documento que se puede considerar como la prueba reina.

Les invito a observar el ceibito que se encuentra debajo de las ramas de la ceiba que se orientan hacia el edificio de la administración municipal. Este arbolito escasamente pasa los tres metros de altura y un tallo de 5 a 8 centímetros. Ceibito que fuera resembrado en el segundo semestre de 1993 (hace 25 años) por Aicardo Ibañez[5], quien fuera el parquero en la alcaldía de Gladys Perdomo Mosquera, lo que quiere decir, que aquel árbol que observara Rojas Garrido de haber sido presuntamente replantado en 1851, era aproximadamente 3 veces más pequeño que este ceibito. Ahora en una plaza bastante amplia, este pretendido arbolito observado desde cualquier distancia o costado, quedaría perdido para ser descrito por Rojas Garrido con la connotación de un “ceibo”. De lo anterior, se infiere que este árbol fue probablemente resembrado en 1813, cuando Antonio Nariño al recoger las banderas de la revolución francesa, retomó el árbol como símbolo de la “Independencia de la Nueva Granada”, así lo demuestran los nuevos estudios e investigaciones de rigor historiográfico.

Arboles como las ceibas, samanes, alisos y arrayanes se sembraron desde 1813 en las plazas públicas de los distritos parroquiales, villas y ciudades de la Nueva Granada, en tanto, Nariño estando preso en 1820 por cuarta vez en las cárceles de Cadíz, España,  añorara aquellos  espacios, cuyos arboles cubrían las plazas públicas, así lo daba a entender cuando escribía a Francisco Antonio Zea: “Cuánto diera porque a la sombra de un ceibo o un aliso garláramos quince días seguidos sobre las cosas de la patria, economía,  política y constitución (...)”[6].

Cuanto dieran los franceses por tener esta ceiba en la plaza de la “República” de París. Ceiba patrimonio cultural de la nación que da lecciones de vida, libertad y convivencia de los seres humanos con la naturaleza y la sociedad, y que nos llama a reconciliarnos como hermanos en la paz que tanto anhelamos los colombianos, cuando el Gobierno Nacional se apresta a celebrar el bicentenario de la Independencia en el 2019.

       Consultar en la página web los siguientes artículos y documentos:

En el diario La Nación: El Gigante y su ceiba, verdadero símbolo de libertad ... - La Nación

       www.lanacion.com.co/.../222917-el-gigante-y-su-ceiba-verdadero-simbolo-de-liberta ... 22 sept. 2013.

En el Diario del Huila septiembre 18 de 2016, El Gigante en sus 234 años de refundación - Un homenaje a su Ceiba símbolo de la Independencia Republicana

       www.diariodelhuila.com/.../el-gigante-en-sus-234-anos-de-refundacion-cdgint201609...

 Revista “EL GIGANTE Y LA CEIBA DE LA LIBERTAD SÍMBOLO DE LA INDEPENDENCIA REPUBLICANA” publicada a finales de 2013 en homenaje a su Bicentenario (LA CEIBA DE LA LIBERTAD by Alejandro Quintero Rubiano - issuu https://issuu.com/alejandro-creativo/docs/revista_gigante

El Gigante, septiembre de 2018

HUMBERTO MONTEALEGRE SÁNCHEZ

Historiador

[1] DIAZ MANRIQUE, Abel, SILVA GUTIERREZ, José Manuel y otros, GIGANTE, Monografía y Geografía, Neiva, 1989, ps. 87 y 88.

[2] Ibíd., p. 33.

[3] El Alto Magdalena, Periódico oficial, año III, TRIM. 2, Num. 117, Neiva, junio 28 de 1856, p. 4.

[4] RESTREPO CANAL, Carlos, La Libertad de los Esclavos en Colombia, Bogotá, Imprenta Nacional, 1938, p. 163.

[5] Testimonio de Aícardo Ibáñez, Gigante, Septiembre de 2016.

[6] GOMEZ HOYOS, Rafael, Pbro., La Revolución Granadina 1810, Ideario de una generación y de una época 1781-1821, t. 1, Bogotá, p. 27.

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