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20 Marzo

La Cueva de Zaratustra en Pitalito

Escrito por  HUGO MAURICI FERNÁNDEZ*

 

Oculta entre el ruido de la calle y los avisos comerciales, la memoria de la Cueva de Zaratustra aún ilumina el barrio Quinche en Pitalito. En otro tiempo su llama fue una suerte de antro iniciático de la palabra, donde algunos de los escritores más reconocidos del Valle de Laboyos reafirmaron el camino de las letras, auspiciados por el ‘superhombre’ Teófilo Carvajal Polanía.

Hablar de literatura en Pitalito sin mencionar el nombre de Teófilo Carvajal Polanía, recordado cariñosamente por muchos como ‘Tecapo’, es como afrontar la obra de Federico Nietzsche y no leer a Zaratustra. El trabajo de este personaje de la cultura laboyana fue propagar en los jóvenes el amor a la palabra y la literatura. Una impronta imborrable para quienes recibieron su influencia y generosidad al amparo de su inolvidable Cueva de Zaratustra. Por allí sufrieron las metamorfosis del espíritu, de camello a león y algunos a niños, como en la fórmula zaratustriana, algunos de los artistas y escritores más destacados de Huila.

La visión del enigma

El superhombre de Nietzsche es un hombre de trascendencia que se supera a sí mismo y a la naturaleza humana. De igual manera el profeta laboyano comprendía que la palabra y el lenguaje son caminos estupendos para buscar la libertad del espíritu. Esa fue la razón que lo llevó a bautizar con el nombre de La cueva de Zaratustra un espacio amplio de su casa que tenía aspecto de biblioteca, museo y bar al mismo tiempo: libros, monedas, vajillas, armas, joyas, cuadros, fósiles, reliquias indígenas, llaves, espadas, piedras raras, documentos históricos y bebidas alcohólicas, donde acudían los fines de semana los más selectos espíritus bohemios de Pitalito y Huila.

Artistas y escritores consagrados como Benhur Sánchez Suárez, Isaías Peña Gutiérrez y Humberto Tafur Charry agasajaron el mesón de madera en el santuario de las tertulias en los dorados años ochenta. Poetas y periodistas laboyanos como Juan Carlos Ortiz, los hermanos Marcelino, Alfonso y Gabriel Jorge Triana Perdomo; Nelson Carvajal, Alberto Renza Lizcano y Edgar Artunduaga, entre otros, fueron nervio activo de las tertulias y herederos de una tradición literaria que asume el lenguaje como un arma de expresión y búsqueda de verdades.

Además, como lo cuentan algunos de sus alumnos, el poeta León de Greiff, el presidente de la República Misael Pastrana, cientos de figuras públicas nacionales y hasta el propio rey Leopoldo de Bélgica firmaron el gran libro donde estaban estampados los nombres de todo aquel que visitó la cueva. Sin embargo, una señora de nombre Gloria Martín, como está consignado en los cuadernos de préstamos de la Biblioteca de Pitalito, hace ya muchísimos meses hizo préstamo de un baúl que todavía no ha devuelto, donde se encontraban obras inéditas, documentos, poemas, cartas, fotografías y artículos personales de ‘Tecapo’. ¿Qué dirán de esto quienes organizan la celebración de los 200 años de Pitalito?

El niño en el espejo

Predica Zaratustra que correr tras la verdad y la libertad conlleva una vida auténtica. Laboyano hasta los tuétanos, nació el 20 de abril de 1913, su formación académica estuvo sellada en el Colegio San Luis Gonzaga en Elías. Su trabajo en la docencia colmó gran parte de su existencia, pues más de 20 mil estudiantes de varias generaciones de los colegios de Pitalito tuvieron la oportunidad de escuchar sus enseñanzas del buen uso del lenguaje en su voz, enronquecida por el humo del cigarro y la bebida, pues Teófilo era un bohemio empedernido, pero muy lúcido, simpático y creativo, como lo recuerdan sus discípulos. “Sus clases eran únicas porque nos sacaba al aire libre y aprendíamos observando la vida de primera mano”.  

‘Tecapo’, además de ser maestro de castellano, redacción y ortografía, era un gran jugador de ajedrez, fue periodista, corresponsal de El Espectador, alcalde de Pitalito y Garzón, miembro del Círculo de Periodistas de Huila, miembro de la Sociedad Geográfica de Colombia, galardonado con la Medalla Nacional de Oro Camilo Torres en reconocimiento por su servicio a la educación y la cultura de Colombia. La Gobernación del Huila lo condecoró con la Medalla de Oro Ángel María Paredes y en 1999 Pitalito le otorgó el Escudo de Oro Ciudad de Pitalito al mejor profesor del municipio. En vida publicó un libro sobre conocimientos idiomáticos titulado “Prontuario de Español, Literatura y Ortografía” y dejó inéditos “Vidas entre dramas”, una novela histórica sobre Pitalito, y un libro de poemas bautizado “Caminos transitados”, material que debería ser recuperado y publicado en esta coyuntura de los 200 años del municipio.

Pese a tener una visión de rigor sobre el mundo de las letras y asumirlo con mucho fundamento, no estaba desprovisto de un humor espontáneo que sacaba a relucir en cualquier oportunidad. Así lo demuestra la colilla del último cigarrillo Imperial que se fumó y todavía está enmarcada en lo alto de la cueva junto a un poema. Otra de las bromas recurrentes de Teófilo consistía en contar la historia de su apodo aludiendo a un encuentro fantástico con Tarzán en medio de la selva. Una broma que refleja su espíritu juguetón. “Yo Tarzán, me dijo, rey de la selva. Entonces le contesté: yo-Te-ca-po”, remataba y soltaba una carcajada gloriosa.

Una existencia superior

Actualmente, lo que queda de La cueva de Zaratustra en la carrera 1B 4-18 del barrio Quinche en Pitalito, persiste contra el olvido gracias a la mujer que el poeta amó hasta el final de su vida. Anaiz, quien todavía vive allí junto a dos de sus hijos fue la musa inspiradora de ‘Tecapo’. Ella conserva en una pared algunos de los objetos raros de la cueva junto a fotos y libros donde todavía está el letrero de madera: La cueva de Zaratustra. ¿Al retablo se han sumado dos objetos personales de ‘Tecapo?’: el bastón de madera y su boina, dos elementos que realzaban su estatura y su aire bohemio. Sin embargo, muchas de las cosas han desaparecido con el tiempo en manos ajenas y las nuevas generaciones de laboyanos apenas saben que Teófilo Carvajal Polanía es el nombre de un auditorio.

Para Zaratustra el sentido de libertad, poder, unicidad y amor que se pueden alcanzar en la búsqueda de una existencia superior son joyas indescriptibles e inconmensurables de la experiencia humana. Entonces la búsqueda del superhombre consiste en superar la esclavitud de la condición humana y alcanzar un verdadero estado de libertad, de libre juego y creatividad que nos permite construir nuestro destino, crear valores propios y bailar el juego de la vida al ritmo de nuestro espíritu. Así lo corrobora el camino de Teófilo Carvajal Polanía, quien hasta su último minuto escogió vivir en estado de celebración perpetua, como lo recuerda Benhur Sánchez Suárez, quien lo acompañó en la presentación de un libro días antes de su muerte en el año 2000:

“Teófilo fue mi profesor. Creo que fuimos amigos. Su Cueva de Zaratustra casi que fue una leyenda, un sitio de tertulias de Artistas y escritores consagrados como Benhur Sánchez Suárez, Isaías Peña Gutiérrez y Humberto Tafur Charry agasajaron el mesón de madera en el santuario de las tertulias en los dorados años ochenta. intelectuales del poblado. Estuve dos veces en ella. La primera por invitación de Toño Peña y Marcelino Triana. La segunda, poco antes de su muerte, cuando viaje a Pitalito porque Teófilo presentaba su libro, el que soñó toda la vida. Fui por mi propio deseo, porque no fui invitado oficialmente. Así que en la tarde de ese día fui a visitarlo y estuve con él unas horas, con cervezas como compañía a pesar de su prohibición para beberla. Tenerte es algo que debemos celebrar, me dijo. Al rato llegó Renzo, hijo de Teófilo, agitado y confundido y nos dijo que los presentadores oficiales se habían disculpado a última hora de asistir, y me pidió que la presentación la hiciera yo. Me fui para el Hotel Calamó y preparé las palabras. Es algo que no puedo olvidar. El maestro se paró para escucharme y se aguantó de pie a pesar de sus dolencias. Pocos días después murió”.

***

Destacado:

“El superhombre de Nietzsche es un hombre de trascendencia que se supera a sí mismo y a la naturaleza humana. De igual manera ‘Tecapo’, el profeta laboyano comprendía que la palabra y el lenguaje son caminos estupendos para buscar la libertad del espíritu”.

*Redacción Cultural 180 grados Pitalito

 

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2 comentarios

  • Enlace al Comentario GABRIEL JORGE TRIANA PERDOMO
    GABRIEL JORGE TRIANA PERDOMO
    Jueves, 22 Marzo 2018 16:12

    MAURICIO MUCHAS FELICITACIONES POR TAN HERMOSO ARTÍCULO SOBRE UN SITIO HISTÓRICO Y DE LEYENDA EN PITALITO COMO LO FUE LA CUEVA DE ZARATUSTRA DE LA CUAL FUI CUEVICOLA Y ASIDUO VISITANTE SITIO DE TERTULIAS LITERARIAS Y BOHEMIA DIRIGIDO POR UN PERSONAJE HISTÓRICO Y DE LOS MÁS REPRESENTATIVOS NATIVOS DEL VALLE DE LABOYOS COMO LO FUE EL ILUSTRE PROFESOR TEÓFILO CARVAJAL POLANIA HA QUIEN EN ESTE BICENTENARIO DE PITALITO DEBEMOS CON JUSTICIA Y MERECIMIENTO RECORDAR Y HOMENAJEAR PARA QUE SU MEMORIA PERPETÚE PARA SIEMPRE EN LAS FUTURAS GENERACIONES LABOYANAS COMO EJEMPLO A SEGUIR

  • Enlace al Comentario Yilbert Palomino Plazas
    Yilbert Palomino Plazas
    Miércoles, 21 Marzo 2018 21:56

    Un articulo refrescante y enriquecedor en este momento crucial Pre-Bicentenario para desenpolvar parte de la historia literaria de Pitalito tan rica en obras y talentos aun desconocidos como el gran Wilson Diaz reconocido al lado de los mas grandes del Caribe en Cartagena y orgullosamente laboyano, bienvenido el desenpolve de recuerdos..obras y talentos

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