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28 Enero

Asamblea Nacional de Delegados Dignidad Cafetera Nacional, Neiva, enero 24 de 2018

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La historia reciente de la caficultura colombiana, ligada a los cambios que frente a los ingresos de los productores del mundo, se derivan de las modificaciones se surtieran en el mercado mundial del grano, por la aplicación de las políticas de libre comercio que conllevaron al rompimiento del pacto de cuotas en 1989 y que rebajó el precio mundial de US$ 1.41 la libra a hasta US$ 0.50 centavos la libra llevó, desde ese año, a que los cafeteros y otros sectores del agro, año tras año, se vean obligados a luchar para modificar tan nefasta política.

Desde esos días, cada cierto tiempo, cafeteros al igual que otros sectores del agro se movilizan bien sea, motivados por las crisis de precio, o por las derivadas del cambio climático o por las plagas que no faltan en los campos de Colombia.

En 1995, se desato la ira de los caficultores que, acosados por las deudas bancarias, no pudieron cumplir con las obligaciones contraídas y eso llevó a un gran paro cafetero nacional y a ganar la condonación de las deudas de más de 100 mil cafeteros.

Posteriormente, ante la caída del precio internacional, en junio de 2007 los cafeteros se vieron obligados a movilizarse y como resultado de otro paro cafetero nacional se consiguió el subsidio Apoyo Gubernamental a la Caficultura, AGC.

Más adelante, los cafeteros se vieron nuevamente obligados a salir a las calles y carreteras de Colombia, para expresar, otra vez, la grave situación se atravesaba, producto de una nueva caída en el precio internacional del grano, que terminó en un paro, otro paro, en el 2013 y en uno más en 2014.

Quiere esta Asamblea Nacional de Dignidad Cafetera, señalarle al gobierno que los síntomas de la crisis de 2013, se presentan nuevamente. Si eso sigue así y el gobierno nacional no toma medidas serias de alivio, en especial en el tema de las deudas de todos los agricultores, lo más seguro es que los productores cafeteros y agropecuarios se verán obligados a fijar una fecha y repetir las movilizaciones realizadas en 2013.

Estos 27 años de lucha cafetera enseñan que las propuestas del gobierno, la Federación de Cafeteros y los grandes monopolios, que controlan el mercado mundial, no son salida para los cafeteros colombianos y para los de otras economías cafeteras del mundo.

La forma de definir el precio interno del grano, tomando como base el precio en la bolsa de Nueva York, el valor del dólar en pesos y la prima mundial del café colombiano, está llamado a modificación. Se tiene que cambiar esta realidad. El precio debe definirse con base en los costos de producción y una tasa de ganancia para los agricultores. Para alcanzar eso, Dignidad Cafetera ha propuesto, reiteradamente, la necesidad de crear un fondo de estabilización de precios para el grano, pero este y los anteriores gobiernos, se han negado a acoger nuestra propuesta.

Los demás asuntos, de los que ha hablado siempre tanto Dignidad Agropecuaria como Dignidad Cafetera sobre crédito, precio de abonos, creación de nuevas tecnologías, reforma estatutaria de Federación de Cafeteros y de los nuevos y graves temas como la falta de mano de obra y el cambio climático señalan que se está agotando el modelo cafetero afectado, además, por la falta de apoyo estatal.

Estamos al final de un período de gobierno, el de Santos y el de Uribe, que se caracterizaron por una larga lucha de los productores del agro. Los agricultores sienten alegría porque, al fin, termina este periodo de pésimos gobiernos.

Pero además de eso, cafeteros y, millones de agricultores más, han llegado a la conclusión de que no podemos seguir eligiendo a los mismos para que sigan haciendo lo mismo y como el ministro Iragorri dijo, cuando se le reclamo por los daños que causan los TLC a la producción agrícola, “Si quieren cambiar la política económica y agrícola del país, para renegociar los TLC, lo primero que tienen que hacer es derrotarnos porque mientras seamos gobierno la política no cambiara”. Púes bien, vamos a cambiarlos, vamos a derrotarlos.

Vamos a elegir a quien se comprometa -con los agricultores de Colombia- a realizar las modificaciones se requieren para tener un agro próspero y unos productores agropecuarios que puedan aplicarse a construir, en una Colombia en paz, una política pública agraria que sirva a la nación colombiana.

Uno de los primeros asuntos, que debe lucharse es un Fondo de Estabilización de Precios para el café y que ese sea el comienzo de los acuerdos que lleven a la construcción de una política de soberanía y seguridad alimentaria. Para que se pueda construir esa política debe cambiarse el gobierno, eso aspiramos a hacer en las próximas elecciones.

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